Este es un blog que hoy empiezo con el proposito de compartir, procesar y aclarar algunos conceptos que atañen a los creyentes de la fe cristiana. No intento hacer un foro religioso o sectarista, y me abstendré de atacar otras religiones, a menos que haya que aclarar creencias erroneas a la luz de la Biblia. Busco, a traves de un estudio profundo de la palabra, contestar algunas preguntas de aquellos que tienen dudas (yo incluido) acerca de la forma en que algunas creencias y doctrinas han sido transmitidas a traves del tiempo. Para esto tendré que indagar en diferentes materias de estudio bíblico tales como la hermenéutica, historia, arqueología y algunas otras, que harán la misión más práctica e ilustrativa. Un punto muy importante que hay que tomar en cuenta es el hecho que hay cosas que no se pueden explicar o comprobar científicamente; donde la comprensión de las tales depende exclusivamente de la fe del individuo y/o de la revelación del Espíritu Santo.

Habiendo dicho ésto, empecemos nuestro recorrido...

Tuesday, March 13, 2012

Profecía: la advertencia real sobre el porvenir



La profecía es uno de los temas que más atraen a los estudiosos de la Biblia y, aun los que no están muy interesados en la palabra de Dios, frecuentemente se sienten atraídos por libros como el de Daniel y Apocalipsis. Y no es nada más por sus advertencias del final de los tiempos, porque el morbo juega también un papel importante aquí. La razón principal puede ser el hecho que estos dos libros presentan la profecía de una manera estruendosa; que es, de hecho, la forma en que van a pasar las cosas: estruendosamente.
     Una cosa sí es segura: el saber de la profecía no es un lujo, sino una necesidad. Sobre todo en estos días, cuando todo indica que estamos muy cerca del final de los tiempos; guerras, temblores, tsunamis, economía mundial controlada por unos cuantos (que podría dar lugar al número de la bestia) y tantas otras calamidades, que bien pueden ser indicaciones de que no pasará mucho tiempo antes de la venida del Señor. 
     Y digo yo que la profecía es una necesidad, porque debemos saber qué es lo que trae el futuro para estar preparados. Además, con todo lo que pasa en el mundo, especialmente en los países de habla hispana grandes como España, México, Colombia, Argentina, Brasil y Venezuela, es bueno saber que hay un maranatha (el Señor viene) para estar motivados y esperanzados de la esperanza mayor: la justicia de Dios y su reino eterno. 
     Sin profecía el pueblo será disipado: mas el que guarda la ley, bienaventurado él”, dice el libro de Proverbios 29.18. En éste versículo, la palabra profecía proviene del hebreo chazown, que significa visión u oráculo; y disipar, del hebreo para’, que significa dejar ir, soltar, abandonar o dispersar. O sea que, parafraseando, se entiende que sin visión profética la gente se dispersa; y bienaventurados son los que siguen las enseñanzas de Dios.
     Para entender mejor la profecía, hay que tener en cuenta que las profecías mayores, o de mayor impacto, se caracterizan por el hecho de ser antecedidas por una prefigura o prototipo: cumplimientos a corto plazo (relativamente hablando), en escala menor y local. 
     La primera gran profecía que aparece en la Biblia: “Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”, de Génesis 3.15, es una profecía que, en su prefiguración, se ha estado cumpliendo a través de toda la historia de la humanidad. La serpiente (el animal) ha herido a los descendientes de Adán en el calcañar (el talón o área general), como parte de su cuerpo; y a las serpientes se les aniquila pegándoles en la cabeza. Aquí, la profecía mayor, o a gran escala, es que la serpiente (Satanás) iba a herir el cuerpo de Cristo (simiente de Adán, en lo humano) en la cruz; y el Señor, a su vez, le pegaría a aquella en la cabeza (su destrucción total), para siempre jamás.
     Otros dos ejemplos de la prefiguración los tenemos en el pasaje de Génesis 22.8-13, en que Jehová Dios provee el sacrificio a Abraham, a menor escala, para que éste no sacrifique a su propio hijo; profecía también cumplida, a mayor escala, al proveer el sacrificio mayor en la persona de Jesús Cristo, para evitar otros sacrificios. Gran porción de los salmos de David también prefiguran el advenimiento, sacrificio y resurrección del Mesías. 
     Por último, para ilustrar mi punto, a grandes rasgos, y como corolario, quiero hablar de las 70 semanas de Daniel, que hablan de una profecía que se ha estado cumpliendo, por partes, en un lapso de casi dos mil quinientos años, y cuyo último capítulo está a punto de empezar. Dice Daniel 9.24: “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia de los siglos, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos”.
      Aquí, si interpretamos los días como años, siguiendo un concepto parecido a lo que dice el Salmo 90.4, cada semana son siete años; distribuidos (las semanas y los años) en un periodo de casi dos mil quinientos años. O sea que, éstas setenta semanas (de 7 años cada una) no están distribuidas linealmente. Ahora, las malas (o buenas, según sus circunstancias particulares) noticias son que, las primeras sesenta y nueve semanas ya se cumplieron, y nada más queda una última semana; cuyo cumplimiento puede empezar en cualquier momento.
     Daniel 9.25-27 nos da una reseña de los acontecimientos como habrían de pasar y que, parafraseados y sintetizados, quedan así: las siete primeras semanas (49 años) son el lapso de tiempo entre el decreto de la restauración del templo (después de la transmigración babilónica del pueblo judío), a su realización. Luego vienen las sesenta y dos semanas (434 años) que transcurren de la restauración del templo al Mesías y su sacrificio; estos son los cuatro siglos de esterilidad espiritual entre el último libro del Antiguo Testamento, Malaquías, y los evangelios (Nuevo Testamento), que antecederían la nueva dispensación de la gracia.
     Como vemos, en total se han cumplido sesenta y nueve semanas, y queda una por cumplir; la semana entendida como la semana de la tribulación. Y como todas las demás profecías se han cumplido, ésta semana puede empezar en cualquier momento. Dicen los estudiosos que para eso se tiene que construir el templo en Jerusalén otra vez; y así como está de avanzada la tecnología, eso se puede llevar a cabo en unos días. 
     Como conclusión, quiero agregar que, si yo no creyera en la Biblia por ningún otra razón, el solo hecho de saber que, de 1,800 profecías que hay en ella todas se han cumplido (excepto una), tal vez yo estaría bastante inclinado a creer, no sólo en su veracidad, sino también de aceptarla como la palabra de Dios. Y si a eso le añadimos el hecho que en ella está contenida la historia del mundo de principio a fin; y lo que describe acerca del final de los tiempos va muy de acuerdo con lo que estamos viviendo hoy en el mundo...

Sunday, March 11, 2012

El exorcista, más allá de lo sensacional



Era el año 1973, y había ya una forma diferente de hacer cine en Hollywood. Una nueva generación de actores y actrices emergía: Al Pacino, Robert De Niro, Meryl Streep, Dustin Hoffman y tantos otros; y todo filme en que estos actuaran aseguraba por lo menos un éxito relativo en las salas de cine. Pero hubo ese año una cinta que no contó con las actuaciones de ninguno de estos artistas sensación y que, sin embargo, se convirtió en un verdadero golpe taquillero y toda una película de culto: El exorcista. Aparte también de ser considerada por algunos críticos como la mejor película en el género llamado "de horror".
      Y la razón por la que hoy me ocupo de esta cinta es porque, no sólo es esta una historia basada en hechos reales de lo sobrenatural, sino que trata de posesión demoniaca y un exorcismo, cuya ejecución representa las características distintivas de una práctica de este tipo, desde el punto de vista de la teología católica.
     El filme, como expresión artística tiene lo suyo: buen guión, diálogos y una fotografía impecable, con la aportación musical de Mike Oldfield, cuya ejecución en parte de la banda sonora se convierte también en parte esencial de la trama, al imprimirle esa atmosfera de calma tensa, en los momentos en que las escenas fuertes no tienen al espectador con los pelos de punta.
     Otro elemento invaluable es la dirección del cineasta William Friedkin, cuyo estilo, con su trasfondo teatral, hace de las escenas en espacios cerrados un verdadero tour de forcé. Y hago hincapié en la experiencia teatral del director, porque ésta se evidencia en su forma de tratar, no sólo las escenas en espacios reducidos, sino también su selección de tomas fotográficas, diálogos y efectos de sonido --todo un viaje audiovisual y sensorial, en general, para el espectador--, que hacen sentir a uno que es parte de lo que está pasando ahí; oliendo los olores del medio ambiente (en el cuarto donde se lleva a cabo el exorcismo), padeciendo las expresiones verbales de la victima de posesión y sintiendo la temperatura helada en extremo de una habitación que está sitiada por el maligno.
     La simbología del filme (p. ej. gárgolas que representan animales fantástico-demoniacos, parecidas a los hallazgos arqueológicos hechos --en la película-- en zonas de conflicto espiritual con el cristianismo, como Iraq) también imprime a la trama esa sensación de lo milenario, que tal vez quiera representar la antigua lucha del bien contra el mal. 
     Y esto nos trae a la escena inicial del filme, en que uno de los protagonistas de la película, un viejo sacerdote-arqueólogo, hace trabajos de excavación arqueológica en Iraq. Aunado al hallazgo de unos figurines de ritual satánico que yacen junto a un medallón católico, el cura presencia una pelea de perros (uno negro y otro blanco), que acaso también simbolice la lucha del bien contra el mal.
     Después, la historia es llevada a Georgetown, Washington D.C., en la casa de la actriz, atea, Chris MacNeil, cuya hija, Regan, empieza a exhibir lo que parecen síntomas de alguna sicosis mental. Sólo que el fenómeno éste va más allá de las características actitudes y conductas de los enfermos mentales, ya que las camas empiezan a temblar y moverse inexplicablemente, junto con otras cosas; con ruidos y sonidos bastante extraños ramatando todo aquello. 
     Regan es sometida a extenuantes exámenes y consultas, y el medicamento Ritalin es prescrito, para tratar lo que los doctores creen pueda ser un problema de transtorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Pero como nada funciona, y después de agotar recursos, a un doctor se le ocurre sugerir que se busque ayuda espiritual, para tratar un posible problema de auto-sugestión, mismo que tal vez, según él, pudiera curarse con el “engaño” de un ritual religioso. Y es así como llegan en contacto con un sacerdote-psiquiatra: el padre Damien Karras. 
     Lo que viene después es lo que hace de la película el sensacional fenómeno de taquilla. El padre Karras tiene que someter a Regan a un estudio intenso, y hasta no estar seguro que lo de Regan es de índole espiritual, él no hace nada en relación a un exorcismo. Y hay que observar aquí que  un exorcista católico no efectúa el rito exorcista a menos que haya habido un previo estudio psiquiátrico o psicológico de los síntomas del afectado y comprobar que, en efecto, las conductas, actos y actitudes son de carácter sobrenatural. Para esto la victima debe de exhibir algunos poderes sobrehumanos, tales como la habilidad de hablar alguna lengua previamente desconocida para ellas, revelar hechos que ellas no pudieran saber, fuerza sobrehumana y aversión a los sacerdotes, sacramentos y liturgia católica, características que Regan reunía. Así llegamos al meollo del asunto.
     El padre Karras recluta al experimentado sacerdote-arqueólogo, el padre Merrin, y juntos empiezan la lucha contra los demonios que habitan en Regan; lucha que es librada en el nombre de Jesús y de la virgen María, y en la que ambos, Karras y Merrin, acaban perdiendo la vida. El anciano padre Merrin muere de un paro cardiaco y Karras se lanza por la ventana golpeando su cuerpo contra unas escaleras de piedra y cemento, a unos diez metros de alto, después de haber sido poseído por uno de los demonios expulsados de Regan. 
     Una cosa que quiero aclarar es que, aunque, aparentemente Regan fue liberada  del dominio satánico, desde el punto de vista teológico y bíblico, el ritual, que es la parte primordial de ésta historia, fue un fracaso porque en el proceso murieron los emisarios de Dios. E incluso, al final de la película, Regan hace una mueca que deja al espectador inquieto e inseguro de que en verdad haya sido liberada. Y es que, cuando se trata de exorcismos o cualquier otro tipo de batalla espiritual, solamente el nombre de Jesús es poderoso.  Dice el libro de Hechos 4.12: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos”. Y la Biblia no le concede a María más que ser el conducto humano por el cual nació el Salvador --y su fe y obediencia, desde luego--, pero hasta ahí; no poder más allá de eso. He ahí el fracaso del ritual.   
     Y lo mismo pasa en otras dos películas, de cierta prominencia, que tratan el tema del exorcismo: “El exorcismo de Emily Rose” y “El rito”; ambas también con un final triste, donde el principal fracaso (aunque no declarado en la trama) radicó en el uso del nombre de María para redención. Dice la palabra que cuando Pablo lidiaba con la muchacha que tenía espíritu pitónico: “Se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora”, Hechos 16.18; y esta es básica teología bíblico-cristiana. Pero, curiosamente, es también eso lo que les da a los mencionados filmes un carácter realista, y por ende más digerible: que los protagnistas fracasen debido a su mal entendida teología.
     Para cerrar quiero agregar un dato curioso. Por más de veinte años nadie supo que es lo que puso a la muchacha en ese estado (en la cinta), y no fue hasta que salieron con una nueva versión, que incluía escenas que habían sido excluidas de la versión original, que supimos que la muchacha había sido poseída a causa de pasar horas jugando con la tabla Ouija.

Herodes, un personaje de carne y hueso



A pesar de su breve aparición en la trama bíblica, Herodes es uno de los personajes históricos que han tenido un papel más significativo en los acontecimientos que llevarían al cumplimiento de la profecía mesiánica.
     Mateo 2.1-19 nos describe la actitud de Herodes al darse cuenta que había nacido el Rey de los Judíos, o sea Jesús. Lleno de celos e inseguridad, al sentir su reino y poder amenazados, quiso saber la forma de localizar al futuro Mesías, para deshacerse de él. Y al no recibir la información que pidió, se dedicó a exterminar todos los niños de dos años de edad para abajo. Pero para entonces el ángel del Señor ya había aparecido a José, ordenándole: “Levántate, y toma al niño y á su madre, y huye á Egipto, y estáte allá hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer, que Herodes buscará al niño para matarlo”, según Mateo 2.13. José, obedeciendo la orden, preparó al niño y a su esposa y se pusieron en camino, de noche, hacía Egipto.
     El Herodes al que me refiero, es quien fuera llamado por mal nombre “Herodes el Grande”, hijo del idumeo Antipatras (de descendencia judía), y que viviera, de acuerdo al dato histórico, del 73 o 74 A.C. al 4 D.C. 
     Este Herodes, cuya existencia muchos escépticos han cuestionado (atribuyéndoselo a una invención bíblica), es del que nos habla el historiador judío Flavio Josefo en los capítulos 14, 15, 16 y 17 de sus Antigüedades de los Judíos. O sea que, de hecho,  existe prueba extra-bíblica de la existencia de Herodes, y de que fue un ser sanguinario que no se tentó el corazón para ejecutar a varios miembros de su propia familia, y a todo ser que representara una amenaza a su siniestro y fraudulento reinado.
     Un acto meritorio que se le atribuye al monarca, sin embargo, fue la renovación y remodelación del templo judío, en el año 20 A.C.
     Ha habido debate también respecto a los últimos años y la muerte de Herodes, ya que su fecha de muerte oficial es el año 4 A.C., y la biblia sitúa este hecho en un tiempo en que Jesús tenía dos años de edad, que debió ser alrededor del año 6 A.C. Pero ese tipo de discrepancias es muy común en datos históricos de tal antigüedad.
     Josefo da también una descripción de los males clínicos que aquejaron al monarca antes de su muerte: “Un apetito voraz que no satisfacía ningún alimento, ulceras estomacales, cuyo dolor emanaba principalmente del colon, un líquido acuoso que le empapaba los pies y la parte baja de la barriga”. Dice también el historiador que sus partes íntimas estaban putrefactas y agusanadas y que, cuando se sentaba erguido, no podía respirar bien; y que expelía un aliento fétido. Todo ello Josefo se lo atribuía a un castigo de Dios por la vida disoluta del monarca. A su muerte, Herodes Antipas, su hijo, heredó parte de su reino, y de eso nos da cuentas el libro de Hechos. 
     Después de una búsqueda que abarcó 35 años, y siguiendo las direcciones dadas por Flavio Josefo, el arqueólogo judío Ehud Netzer encontró la tumba de Herodes en 2007, acabando así con las especulaciones necias de historiadores y seudocientíficos. Netzer declaró, también, que la tumba había sido profanada con anterioridad; pero de eso nos ocuparemos después en la sección de Arqueología.

Imagina la bestia


Nuestro tema de análisis hoy es la canción "Imagina", del músico poeta John Lennon, que con tan buenas intenciones nos invitó a soñar por un mundo de paz y armonía. Quién no ha oído ese hermoso himno a la paz y la libertad, cuyo contenido cubre más que todos los discursos dichos y por decir de los funcionarios de la ONU a través de su historia. 
     Y es que, en su canto Lennon sin querer está musicalizando la agenda de los grandes líderes del proyecto mega-totalitario del fin de los tiempos, traído a la realidad a través de movimientos new age (en sus diferentes expresiones) que proliferan en el mundo, con su disfraz de sanidad (y santidad) bien intencionada; todo ello con el fin de implantar el gobierno de la bestia del Apocalipsis. 
Imagina que no hay cielo,
Es fácil si lo intentas.
Ningún infierno abajo de nosotros,
Arriba sólo el firmamento.
Imagina a toda la gente viviendo para el hoy.
     Cuando habla del cielo y el infierno se refiere a la connotación bíblica de estos dos elementos. Porque Lennon, a pesar de todo, creía en la vida después de la muerte y un juicio a través del ciclo kármico; pero ésta línea la usan los mal intencionados para atacar las creencias cristianas, sin ton ni son. El concepto de vivir para el hoy está muy bien, siempre y cuando se tenga en cuenta el hecho de que un día vamos a dar cuentas por nuestros actos.
Imagina que no hay países,
No es difícil de hacer.
Nada porque matar o morir,
Ni religión tampoco.
Imagina a toda la gente viviendo una vida en paz.
      El sueño de todo pacifista, de abolir las fronteras, se está cocinando en aras de un mundo unificado con un poder central. En Europa hay una sola moneda, el euro, y eventualmente esa será una política universal. Dice Daniel 8.25 que el anticristo “con paz destruirá á muchos”; y nadie va poder matar a nadie, sólo el anticristo. Esa va a ser la paz de entonces. Cuando aquí se habla de religión, aplica más que nada a la religión cristiana, porque hay muchas formas de religión (las cofradías, el patriotismo, ideologías extremas, etc.). 
Puedes decir que soy un soñador
Pero no soy el único,
Espero que un día te nos unas
Y el mundo será como uno sólo.
     Todos tenemos algo de soñador y es eso lo que están aprovechando los que planean nuestro futuro, para traernos ese mundo unificado “ideal”, con un dictador central.
Imagina que no hay posesiones
Me pregunto si puedes
No necesidad de codicia ni hambruna
Una hermandad del hombre
Imagina a toda la gente compartiendo todo el mundo.
     Lo de un mundo sin posesiones es ya una realidad, a través del neoliberalismo y su exterminio de la libre empresa. Cada vez es más difícil tener posesiones. Sólo los alineados van a vivir bien y tendrán posesiones, y será como una hermandad, cuyo modelo es la cofradía de Satanás que ha atraído a todos los librepensadores y “hombres progresistas” a través de la historia humana.
Tú puedes decir que soy un soñador
Pero no soy el único,
Espero que un día te nos unas
Y el mundo vivirá como uno sólo.
     El solo hecho de pensar que los que hoy utilizan una de las máximas obras de John Lennon (para atraer incautos) son los mismos que lo mataron, es para revolver el estomago. Pero, ¿de dónde saldría la inspiración para componer un tema como éste, que se ajusta tan bien a la agenda de los globalistas del mundo moderno, en su búsqueda del poder absoluto? Porque éste es el tema musical perfecto para la bestia del Apocalipsis.
     En alguna entrevista Lennon dijo que en muchas de sus composiciones él no tenía nada que ver, fuera de transcribirlas y ejecutarlas, porque era como si le fueran dictadas por una fuerza o ente desconocidos.
     Otro dato curioso acerca de “Imagina” --y esto lo refirió el mismo John Lennon en una de sus últimas entrevistas-- es que, incluso, una iglesia lo contactó para preguntarle: “¿Podemos usar la letra de ‘Imagina’, y sólo cambiarle a ‘Imagina una religión’?”. En fin, la gente con sus contradicciones.

Saturday, March 10, 2012

El arca de Noé y la resurrección de Jesús

La Biblia siempre tiene algo que revelar a los que se acercan a ella con una mente abierta y con la fe necesaria para esperar una revelación o confirmar las que son dadas a plena vista. Leyendo yo el capítulo 8 de Génesis, hice un hallazgo que me sorprendió enormemente.
     En Génesis 8.4 leemos: “Y reposó el arca en el mes séptimo, á diecisiete días del mes, sobre los montes de Armenia”. Si estudiamos un poco la cronología de la crucifixión de Jesús, llegaremos a la conclusión de que hay muy altas posibilidades de que las dos fechas coincidan: la fecha en que el arca descansó y la resurrección del Señor (en diferentes tiempos, desde luego).
     Ahora, habrá que tener algunos detalles en cuenta para poder establecer una comparación o armonía. El mes séptimo en el calendario civil (éste pasaje bíblico parece indicar que es el calendario civil al que se refiere, porque  todavía no se instituía el calendario sagrado de la liturgia levítica) es el mes primero, o Nisán, del calendario sagrado, que es el mes de la Pascua y la crucifixión del Señor.
     Fue el día 14 de Nisán cuando el Señor fue juzgado y crucificado; Lucas 23.44-46 nos dice que era la hora nona (3 de la tarde) cuando Jesús expiró. Y lo que nos dice el evangelio de Juan nos dará luz en cuanto a la hora en que Jesús fue sepultado, para establecer de ahí la hora de su resurrección. Dice Juan 19.31: “Entonces los Judíos, por cuanto era la víspera de la Pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron á Pilatos que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí”. O sea que, en ésta semana hubo dos sabbat; uno, a razón del gran día festivo y el otro por ser el usual día séptimo del reposo. Para ilustrar éste punto podemos leer Marcos 16.1 y Lucas 23.56, y compararlos.
     Si sepultaron al Señor antes del gran día, significa que lo sepultaron antes de la puesta del sol de ese día; porque, a diferencia de nuestros días que empiezan después de la medianoche, los días judíos empezaban antes, cuando el sol se ponía. Jesús tuvo que ser sepultado un poco antes de la puesta del sol (Nisán 14), porque unos instantes después sería el 15 de Nisán, que era la fiesta grande de los panes sin levadura  o matsot.
     En Mateo 12.40, Jesús dice: “Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. La expresión “tres días y tres noches” la entendemos por algo que denota cierto grado de exactitud; en éste caso, 72 horas. Las 72 horas se cumplieron el día 17 de Nisán (día 17, del mes séptimo, en el calendario civil) poco antes de la puesta del sol. Mateo 28.1 nos dice: “Y la víspera de sábado, que amanece para el primer día de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro”. Así que, en la mañana del 18 de Nisán el cuerpo ya no estaba ahí. Ningún evangelio dice que Jesús resucitó el domingo, excepto Marcos 16.9, pero algunos estudiosos dicen que hay en él un serio error de transcripción; e incluso otros estudiosos de la Biblia aseveran que es éste un versículo apócrifo. 
     Desde luego que, como tantas otras cosas de la doctrina y teología bíblicas, esto está sujeto a discusión; y lo único que podemos hacer por ahora es tratar de sacar conclusiones con la información que poseemos.

Gloria a Dios

Tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Thursday, May 26, 2011

El culto original al becerro de oro


Cuando Moises subió al monte Sinaí a entrevistarse con el Dios todopoderoso, y para recibir, entre otras cosas, los mandamientos de la ley, el pueblo estaba impaciente. Al ver que el guía se demoraba, le solicitaron al sacerdote, Aarón, que les hiciera dioses para que los guiáran, porque querían proseguir su camino.  Aaron pensó que tal vez tenían razón de estar preocupados por la tardanza de su hermano, y entonces les pidió todas sus alhajas de oro para fabricar un becerro de fundición que, de acuerdo al pueblo de Israel, representaría a los dioses que los habían sacado de la tierra de Egipto.
     Tan pronto como el sacerdote recibió las prendas, puso manos a la obra, produciendo así la figura de un becerro, que el pueblo acogió instantáneamente.  “Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón y dijo: mañana será fiesta a Jehová”. Ex. 32.5.  Lo que siguió fue de esperarse, ya que el pueblo se puso a celebrar y a ofrecer sacrificios.  Y comieron y bebieron, haciendo que Dios se enardeciera de tal forma, que quiso extinguirlos completamente y empezar de nuevo: “Yo he visto a éste pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz: ahora pues déjame que se encienda mi furor en ellos y los consuma: y a ti yo te pondré sobre gran gente”. Ex. 32.9-10.  Pero Moises, como el gran intercesor que era, oró y suplicó, persuadiendo al Señor que les perdonara la vida, para que no fuera en vano el esfuerzo al sacarlos de la tierra de Egipto con grandes milagros y fortaleza.
     Unos seiscientos años más tarde se repetiría la historia con Jeroboam, rey de Israel.  Sólo que éste no se conformó con un becerro, sino que hizo dos, repitiendo la fórmula: “He aquí tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso el uno en Bethel y el otro en Dan”. 1 Re. 12.28-29.
     En el Museo Británico, de Londres, Inglaterra, se encuentra una figura del dios Apis, una de la deidades principales del panteón egipcio, de un culto que data por lo menos desde 1550 (alrededor del tiempo de Moises), y cuya figura coincide con las caracteristicas del becerro de oro de la Biblia y que, dicho sea de paso, se suponía representaba a un dios muy poderoso. 
     Todo esto coincide con las circunstancias en que el tal becerro fue adorado por los israelitas, lo cual explica --pero no justifica-- la adoración, ya que consideraban la “realeza” y “prosapia” de tales dioses como dignos representativos del Dios único y verdadero, Jehová.