Este es un blog que hoy empiezo con el proposito de compartir, procesar y aclarar algunos conceptos que atañen a los creyentes de la fe cristiana. No intento hacer un foro religioso o sectarista, y me abstendré de atacar otras religiones, a menos que haya que aclarar creencias erroneas a la luz de la Biblia. Busco, a traves de un estudio profundo de la palabra, contestar algunas preguntas de aquellos que tienen dudas (yo incluido) acerca de la forma en que algunas creencias y doctrinas han sido transmitidas a traves del tiempo. Para esto tendré que indagar en diferentes materias de estudio bíblico tales como la hermenéutica, historia, arqueología y algunas otras, que harán la misión más práctica e ilustrativa. Un punto muy importante que hay que tomar en cuenta es el hecho que hay cosas que no se pueden explicar o comprobar científicamente; donde la comprensión de las tales depende exclusivamente de la fe del individuo y/o de la revelación del Espíritu Santo.
Habiendo dicho ésto, empecemos nuestro recorrido...
Tuesday, March 13, 2012
Profecía: la advertencia real sobre el porvenir
Thursday, May 26, 2011
Posesión demoníaca: ¿Existe?
Tuesday, March 29, 2011
El recuento de los años perdidos
Debido al las inmensas cifras milenarias de la edad del mundo, que manejan arqueólogos, antropólogos y cientificos comerciadores del tiempo, mucha especulación ha habido respecto a la antiguedad del globo terraqueo, y de que si la Biblia es una simple supercheria literaria escrita por algunos artistas talentudos de las letras. Todo eso debido a la crónica humana contenida en ésta, que aparentemente no le da más de 7,000 años de edad a la tierra, y eso contando los dos mil años después de la era cristiana.
Por la razón que sea, Dios no es muy claro en algunas cosas, pero en las cosas más importantes él ha sido muy claro al revelarnoslas: como la salvación y el buen vivir. “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de ésta ley” Dt. 29.29.
Monday, March 14, 2011
El infierno
Muchos de los que creemos en la enseñanza bíblica alguna vez hemos cuestionado la existencia del infierno y el hecho de como Dios, siendo un Dios de amor, permite que un día alguna gente se pierda para siempre en un lugar de tormento eterno. Pero a nuestra generación le ha tocado vivir tiempos muy difíciles de maldad extrema. Un ejemplo muy palpable es lo que está pasando en Ciudad Juárez, México, donde la masacre, la tortura y la crueldad humanas han sido llevadas a sus más brutales manifestaciones, y me refiero no sólo a la profusión y lo demoniaco de estas, sino la impunidad de la que gozan todos los que se incurren en éstas prácticas nefastas.
Es muy justo pues que los que ahora están gozando, a costillas del dolor de otros, reciban su merecido pago, que al fin y al cabo ellos también han tenido la opción de escoger el bien sobre el mal. A la gente le gustan las cosas fáciles y toman todo como si no hubiera mañana, siguiendo modas y corrientes donde van las mayorías; pero muy pocos meditan y piensan en hacer lo correcto, y dice la palabra: "El camino de la vida es hacia arriba al entendido, para apartarse del infierno abajo". Pr. 15.24. O sea, pensar en la cosas que lleven al cielo, en lugar de las cosas que lleven al infierno, como los cultos esos extraños a la Santa Muerte, Malverde, santeros, gurús y todo tipo de idolatrías necias en los que la gente común incurre. Con todo ese tipo de espiritualidad equivocada, no sé porque la gente se extraña de que el mundo esté como esté.
Pero en fin, sin el deseo de hacer de esto un sermón, simplemente quise decir lo que siento respecto a lo que pasa alrededor del mundo. Los corazones se enfrían cada vez más y la gente está muy ocupada en lo suyo, sin reparar que hay un día en el que todos vamos a dar cuentas de como hemos vivido nuestras vidas en la tierra. La Biblia habla de como en los días de Noe, la gente estaba muy afanada, "casandose y dandose en casamiento", y a muchos el diluvio los tomó por sorpresa, porque no creyeron a la advertencia.
Encima de no ser felices por estar perdidos en amarguras, celos, rencores y todo tipo de acciones fuertes que corroen el alma, un día dejaremos éste mundo pensando que ya vamos a descansar, cuando nuestro verdadero suplicio apenas empieza. "No os maravilléis de esto; porque vendrá la hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron bien saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron mal a resurrección de condenación". Jn. 5.28-29.
Sunday, February 13, 2011
La sangre de Cristo
Después, cuando llegué al conocimiento de la verdad bíblica, me enteré impresionado que era precisamente la sangre de Cristo lo que hacía valer la experiencia cristiana y daba el valor inconmensurable a la crucifixión del Mesías. La sangre que Cristo derramó en la cruz es la que ha comprado la redención de nuestros pecados y nuestro acceso a la vida eterna, independientemente de la forma en que hayamos vivido antes de venir a él. Y era esto lo que simbolizaba el vino que bebió el Señor con los apóstoles en la última cena: "Y tomando el vaso, y hechas gracias, les dió, diciendo: Bebed de él todos; porque ésta es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados". Mt. 26.27-28.
Ahora, la prefiguración de ese acto fueron los sacrificios de animales que se hacían bajo la ley del Antiguo Testamento. "Casi todo es purificado según la ley con sangre: y sin derramamiento de sangre no se hace remision [de pecados]". Heb. 9.22. Bajo la ley, los sacerdotes ofrecían sacrificios de becerros, chivos y palomas a Dios, mismos que tenían que hacerse de una forma continua para remisión de los pecados del pueblo (los fieles, desde luego). Además, los animales que se ofrecían tenían que ser muy selectos, sin mancha o defecto, para tener valor como ofrenda.
Fue por eso que Jesús, el hijo unigénito de Dios, y el único hombre perfecto que caminó sobre la faz de la tierra, tuvo que ofrecerse como sacrificio único, el cual ofreció una sola vez para redimir de sus pecados a los que aceptaran y creyeran en él: "Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, más por su propia sangre, entró una vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención". Heb. 9.12. Razón por la cual Juan el Bautista, bajo la inspiración del Espíritu Santo, se refirió a Jesús como "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". Jn. 1.29.




